El viernes pasado estando yo, en la parada del autobús, para irme a
las rebajas. Pude ver que venía al mismo autobús una amiga. Después de
saludarnos me comentó, que ella acudía a las rebajas, yo la comenté que
también.
Llegó el autobús, subimos y viendo que había dos asientos libres, nos sentamos juntas.
Comenzamos mi amiga y yo a charlar de distintas cosas, pero no sé como, tocamos un tema, que me sorprendió.
Comenzó diciéndome:
Mi
portero era muy limpio, fregaba el portal y la escalera con agua
limpia, al que añadía un detergente con un agradable olor. Los cristales
estaban relucientes, hasta el punto que alguna vez me vi tentada a
decirle al portero: ¡ A ver si me limpia los de mi casa !.
No, no
te preocupes, que no llegué a decírselo. Los dorados, estaban que
parecían realmente de oro, de lo brillantes que los dejaba. Y así todas
las cosas.
Un día le escuchamos quejarse, porque llegaron unos
vecinos con un perro a la casa, y decía el portero que se hacía pis en
el ascensor, reprendiendo a los dueños para que fuesen más cuidadosos.
Parece que no le gustan mucho los perros al portero.
La mujer del portero fuma, y el portero alguna vez ha comentado, no hay quien le quite esa dependencia a mi mujer.
El
portero reprendía a los vecinos que fumaban en el ascensor, y que a
veces le dejaban las colillas en el suelo. Y el olor no era agradable,
en un espacio tan pequeño como es un ascensor, cosa que los demás
vecinos le dimos la razón.
El portero nos ha contado a los
vecinos, que él se fumaba un puro, cuando ganaba su equipo de futbol. No
debía de fumarse muchos, pues siempre estaba renegando de que no
ganaban el partido.
Después de contarte estas cosas, ahora viene
mi enfado. A lo que yo la pregunté ¿Has tenido algún enfrentamiento con
tu portero?. ¡No aún no!. Pero resulta que hace 2 o 3 años se fue de
vacaciones, nos contó a los vecinos su viaje. ¡Cosa normal !. Pero
resulta, que se compró y también le regalaron en su viaje, varias cajas
de puros.
Ahora desde por la mañana temprano, se fuma un puro, y
otro, y otro. Y no veas, que perfume tenemos en toda la casa, a parte de
las telas de araña. No sé si todo esto es normal, pero a mí me parece
muy raro.
Un detalle: Su mujer se ha prejubilado el año pasado.
Me dirás ¿que tiene que ver eso?. Verás: ahora tenemos colillas por las
escaleras, los cristales están…puf. Los dorados ya no son dorados. Para
verle en la portería, hay que concertar cita, pues no sabemos ningún
vecino donde se mete en las horas de la portería. El cartero trae
paquetes, y se los tiene que llevar, a no ser que abra el portal algún
vecino. También te diré que se ha comprado un perro, que no es de los
pequeños. Y que el perro, nos gruñe a los vecinos.
El otro día,
se tiró a mí el perrito de las narices. ¡Menudo susto me dio!. Menos mal
que consiguió el portero arrastrarlo, si arrastrarlo hacia el portal.
Luego me pidió disculpas.
Pero a otro vecino también se le ha
tirado el perro. Por suerte solo le dio un gran susto, por la mañana
antes de irse a trabajar.
Yo pienso me dijo mi amiga: Como se ha
prejubilado la mujer, y tienen una casa en la playa…, algo tiene que ver
su cambio con esto.
¿Tú que opinas?.
Y llegó el autobús a Callao, parada final en donde nos bajamos todos del autobús.
RosaMari
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