viernes, 10 de febrero de 2012

Cotilleo morboso

Era una bonita mañana de primavera, Paloma se fue a pasear por el parque cercano a su casa y se encontró a su amiga Candela.

* !! Paloma, qué alegría ¡¡. Tenía muchas ganas de verte y además te vas a sorprender con el notición que tengo que darte.
* Yo también me alegro de verte y ya me tienes intrigada con esa noticia que anuncias con tanto entusiasmo. Vayamos a tomar algo mientras conversamos.

Ambas amigas se dirigen a la terraza junto al estanque y una vez servidas las bebidas, se dirigen mutuamente miradas llenas de complicidad.

* Y bien, cuenta, cuenta – dice Paloma.
* Pues verás, -- continua Candela. Hace un par de días estaba en el vestuario del gimnasio y escucho una conversación a dos desconocidas que me dejó impactada. Hablaban de una forma un tanto enigmática, pero yo puse mis cinco sentidos en estado de alerta y no te imaginas lo que pude ir asociando.
* Vamos, vamos, Candela. Ve al grano y no me intrigues más, -- comenta Paloma.
* Atenta, pues. Comentaban entre ellas sobre los efectos que producían unas pastillas que ambas consumían para mantenerse en forma. Noté a una de ellas muy preocupada y además yo la veía excesivamente delgada. Anoté mentalmente el nombre de las susodichas pastillas, cuando las nombraron y con la curiosidad que me caracteriza, llegué a casa y empecé a indagar en Internet. Sorpréndete : el principal efecto secundario de ese producto es el riesgo a un cáncer. ¿Tu crees que vale la pena correr ese riesgo por estar en forma?
* Por supuesto que no – respondió Paloma. Vamos a olvidarnos de la figura y vayamos a deleitarnos con una gran mariscada.

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